Es un término utilizado para un gran abanico de actividades maliciosas realizadas a través de las interacciones humanas. Utiliza la manipulación psicológica para engañar a los usuarios, para que cometan errores de seguridad o faciliten información confidencial; en pocas palabras, es el arte de manipular en su más pura esencia a las personas para que nos den lo que queremos, a lo que se le une la falta de conocimiento de las formas en las que estos pueden hackearnos.
Los ataques de ingeniería
social se producen en uno o varios pasos: en primer lugar, el agresor
investiga a la víctima para obtener la información necesaria como
por dónde comunicarse con ésta y los protocolos que debe llevar a cabo el
ataque; a continuación, el atacante actúa para ganarse la confianza de la víctima y usa palabras adecuadas para que el
usuario objetivo caiga y así romper la seguridad, ya que le revelará
información sensible o concederá acceso a sitios.
Lo que hace que la
ingeniería social sea especialmente peligrosa es que se basa en el error
humano más que en las vulnerabilidades del software o
aplicaciones; por ejemplo, un atacante podría llamar a un usuario objetivo y
fingir ser un miembro del personal de soporte para engañarlo y así que le dé su
contraseña.
Como la ingeniería social
tiene tanto éxito, los ataques basados en el phishing y el robo de identidad
han aumentado un 500% en los últimos años. Según la Oficina Federal de
Investigaciones, la ingeniería social cuesta las organizaciones 1600 millones
de dólares en todo el mundo y pagan una media de 11,7 millones de dólares
anuales por delitos de ciberseguridad.
Los ataques de ingeniería
social pueden tener diferentes formas: por ejemplo, de correo
electrónico, a través del cual, si un delincuente consigue hackear o
aplicar ingeniería social a la cuenta de correo de una persona, tendrá acceso a éste y como la
mayoría de la gente utiliza la misma contraseña, probablemente
también tenga acceso a las redes sociales de esta persona por ejemplo; por otro
lado, los ataques de phishing son un tipo muy usado en esta estrategia
de ingeniería social que envían correos e inventan un
escenario lógico para entregar las credenciales de acceso u otros datos
personales.
También te pueden pedir que
hagas una donación para su recaudación de fondos de caridad o alguna otra causa
o te presentan un problema que necesitan que verifiques tus datos; incluso hay casos de premios que has
ganado de forma inesperada y que piden que reclames los delincuentes. También
pueden fingir que responden a tu solicitud de ayuda, eligen empresas que utilizan
millones de personas como una empresa de software o un banco: si no utilizas el
producto o el servicio ignorarás el correo electrónico, la llamada telefónica o
el mensaje pero si, por casualidad, lo usas, hay muchas posibilidades de que
respondas porque probablemente sí quieras ayuda con un problema.
Como podéis ver los
ingenieros sociales manipulan los sentimientos humanos como la curiosidad o el miedo para llevar a cabo
sus planes y hacer caer a las víctimas en sus trampas; por lo tanto ten en cuenta
los siguientes consejos:
Primero - No
abras correos electrónicos ni archivos adjuntos de desconocidos si no conoces el
remitente en cuestión: no tienes por qué responder a un correo electrónico;
incluso si lo conoces y sospechas de su mensaje, coteja y confírmalo. Las ofertas
extranjeras son falsas y peligrosas: si recibes un
correo electrónico de una lotería o un sorteo extranjero, dinero de un
familiar desconocido o solicitudes de transferencia de fondos de un país
extranjero para obtener una parte del dinero, está garantizado que se trata de
una estafa.
Desconfía de las
ofertas tentadoras - si una oferta
suena demasiado suculenta piénsalo dos veces
antes de aceptarla: buscar en
Google el tema puede ayudarte a determinar rápidamente si se trata de una
oferta legítima o de una trampa.
Utiliza la
autenticación multifactor - una de las
informaciones más valiosas que buscan los atacantes son las credenciales de los
usuarios: el uso de la autenticación multifactor ayuda a garantizar la seguridad de tu cuenta en caso de que el sistema se vea
comprometido ya que se necesitará algo más que solo tener tu contraseña.
Mantén actualizado
tu software antivirus y asegúrate de
que las actualizaciones automáticas están activadas o acostúmbrate a estar pendiente de ellas - comprueba
periódicamente que se han aplicado las actualizaciones y analiza tu
sistema en busca de posibles amenazas.
Al final, te ponemos un
ejemplo fuera del mundo virtual - no importa cuántas cerraduras y cerrojos haya
en tus puertas y ventanas o si tienes sistema de alarma: si confías en la
persona de la puerta que dice ser el repartidor de Amazon y le dejas
entrar sin comprobar primero si es cierto, estás expuesto a cualquier riesgo.